19 de noviembre de 2013

PARA TÍ, SHAKIRA


Hay mujeres que no entendemos como puede haber otras que no quieran parir, que dejen que les 'saquen' a sus hijos e incluso lo elijan ellas.... No lo entendemos.

Desgraciadamente, aunque haya gente que lo piense, las tenemos muy claro que no se debe 'robar' el nacimiento a un bebé, somos quienes hemos sufrido una inne-cesarea. A nosotras nos 'robaron' parir y 'robaron' el nacimiento a nuestros hijos/as, consecuencias de protocolos mal aplicados, prisas... en definitiva, mala praxis por parte de profesionales.

Respetando la Ley de Autonomía del Paciente, no entiendo que alguien prefiera mirar en su agenda que día le viene bien que nazca su hijo, no lo entiendo... En la maternidad y la crianza es importante todo, pero para empezar la forma en la que se nace y que mejor que sea el bebé quien lo decida. 

Ya lo dice Michel Odent 'Para cambiar el mundo, primero hay que cambiar la forma de nacer.' 

Esta Carta está dedicada a Shakira en respuesta a una entrevista que concedió a raíz de la grabación de su último disco. En ella hace referencia a su 'no parto'.


La ha escrito una compañera (Ana R.) de Apoyo Cesáreas. El sentimiento lo compartimos muchas. 

Aunque el título del post sea PARA TÍ, SHAKIRA, realmente no va para ella este post. Si ella lo leyera genial, pero sobre todo va para todas aquellas mujeres que dudan de lo que es un parir y tienen la cesárea como una opción más. Leer la carta de esta forma sabréis lo que es una cesárea y el 'peso' que se lleva de por vida.  

Ojalá sirva para evitar innecesareas.


Ahí os la dejo. (Gracias Ana!!!) 


Querida Shakira,

soy una mamá, como tú, de un bebé de 15 meses, un poquito mayor que tu Milan. Los dos tienen una cosa en común, y es que a los dos los sacaron de la tripa de su mamá por una raja que le hicieron en el abdomen y otra raja que le hicieron en el útero. Pero entre sus nacimientos también hay una diferencia, por lo que veo. Y es que a mí me han rajado también el alma, y me han rajado en mi misma feminidad, me han mutilado mi poder de madre, y sólo una fantástica lactancia y un grupo de maravillosas mujeres están consiguiendo que me empiece a reconciliar con mi cuerpo. 
Por lo que entiendo de tus palabras, para ti fue muy fácil que te sacaran a tu hijo, pero con todos mis respetos, y sobre todo, con todos mis respetos hacia estas maravillosas mujeres de las que te hablaba, tú no has parido a Milan. Te lo han sacado. Has dejado que te rajaran el útero porque sí. Supongo, o quiero creer, que lo has hecho porque estabas mal aconsejada. Porque no sé si te has parado a pensar que le has robado a tu hijo su primer derecho, que es el de decidir cuándo nacer. Y le has robado su segundo derecho, que es el de colaborar en su nacimiento. Algo que deberíais haber hecho juntos, no lo habéis hecho. No has dejado, sigo suponiendo que mal aconsejada, por lo que no te culpo, que la naturaleza actuara como debía. No te culpo, muchas hemos caído en trampas similares, en miedos similares. Hemos confiado en quien nos decía que no podríamos, que era seguro, que era lo mejor, o simplemente en quien no nos decía nada, pero actuaba. Pero a estas alturas, escuchando lo que dices sobre la maternidad, sobre la lactancia, deberías haberte dado cuenta de que lo que te hicieron está mal. De lo que os han robado a ti y a tu hijo. Y sobre todo, de que ésa no es la forma normal de nacer. 
Te escribo esta carta, que seguramente nunca leas, para decirte que los niños no nacen por cesárea. Las mujeres no tenemos una raja en la tripa, ni se nos abre para parir como si fuésemos caballitos de mar. Los niños nacen por la vagina, y es peligroso que se normalice la cesárea como forma de nacer. Y con tus palabras da la impresión de que es lo normal, lo natural, y no. No lo es. No has dado a luz, te guste o no. No lo has hecho. Y con tus palabras me has faltado al respeto, le has faltado al respeto a mi hijo, y a muchos niños y mamás que han sufrido cesáreas innecesarias. Porque para ti habrá sido un minuto. Yo después de 15 meses sigo tumbada en aquella camilla, para mí no se ha acabado. Yo todavía sigo pariendo a mi hijo. 
Te pido un favor, de mamá a mamá, y de cicatriz a cicatriz. No contribuyas más a que esto se normalice. No quiero que ninguna mamá más en todo el mundo necesite entrar en esta maravillosa cueva desde la que te escribo. Y si tiene que hacerlo, que sea para contarnos que su cesárea ha sido para salvar su vida y la de su hijo, y que los han tratado como se merecen.
Un fuerte abrazo,

Ana R.



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