23 de abril de 2014

FECHAS DIFÍCILES


Por estas fechas hubiera nacido mi segundo bebé.

Este no es un post fácil, pero sí necesario. Necesario para mi duelo, para mi vida y para toda aquella mujer que pueda leerlo, sentirse reflejada y pueda recibir el mensaje que quiero transmitir.

Como ya os dije en el apartado de presentación de mi blog, y a lo largo de varios post, no tenía ningún plan respecto a mi maternidad, ninguno. Sólo tenía un plan claro, quería que mis hijos/as fueran seguidos/as. Siempre tuvimos claro que queríamos ponernos a ello después de vivir unos primeros meses de margen con la primera hija.

Después de meses con alguna dificultad (que ya os contaré en otro post si surge el momento), me quedé embarazada. Era deseadísimo. Un embarazo para el que ya sí tenía planes. Planes para el embarazo, el parto y la maternidad de ese bebé.

La cuestión es que ese plan se truncó. Y en un momento donde mi cabeza no podía creerlo.

Venía de haber pasado unos días fuera de España, en mi país favorito, con una de mis mejores amigas, su familia, mi familia... y yo estaba radiante, feliz y al 200% como en mi anterior embarazo. Nada hacía presagiar el fatal desenlace. 

La mañana de regreso vi en el papel después de orinar una mínima gota de sangre. No le di importancia. Cogí el vuelo de regreso y una vez en casa, pensé que quizá no estaba de más ir al hospital, que para eso están.

Al llegar al hospital y entrar a la consulta viví uno de los momentos más duros de mi vida, mientras me hacían una eco y le daban vueltas al monitor para que lo viera la gine, y otras dos personas que había allí, me dieron la mala noticia: NO HAY LATIDO.

En ese momento pensé que se equivocaban, que no era posible si yo estaba perfecta. Además me dio la sensación de que no lo vieron claro al principio. No podía ser. Estaba de 13 semanas.

Salí de la consulta. Estaba sola ya que mi pareja estaba con mi hija en casa. No podía creer lo que me decían. Me volvieron a llamar al rato y me explicaron el procedimiento. 

Tienes dos opciones:
1- Tratamiento quirúrgico: Legrado.
2- Tratamiento médico: Pastillas para dilatar y expulsarlo. Si no funciona esta opción, se vuelve a intentar, y sino, hay que hacer legrado.

Yo con las lágrimas en los ojos les dije que no iba a hacer nada. Que prefería que el cuerpo siguiera su curso y su proceso. Les pregunté qué podía pasar. No olvidaré su respuesta: 'Eso no puedes hacerlo. Si  haces eso, te puedes poner muy malita', 'Estando de esas semanas no puedes expulsarlo sola, es imposible'.

Decidí no ponerme a discutir. Mientras me daban el consentimiento informado y me llevaba las pastillas a casa, estaba rota, no me apetecía luchar, les dije que me lo pensaría en casa. 
No era posible pasar de la felicidad a la tristeza en cuestión de horas.

Salí del hospital y tuve un golpe con el coche, obviamente mi mente no estaba donde tenía que estar. Fui a una clínica a que me contrastaran lo que me acababan de decir en el hospital.. Desgraciadamente, me lo confirmaron.

Las pastillas obviamente las tiré. Tenía claro que no quería química en mi cuerpo y forzar nada. Haría manejo expectante tal y como yo había pensado. La medicina defensiva y paternalista que habían tenido conmigo en el hospital no me afectaría. Quería ser yo la protagonista de mi proceso, de  mi pérdida.

Todo tiene su curso y su proceso, porqué la mayoría de médicos/as y gente de alrededor poco consciente   se empeñan en el caso de una pérdida que lo pasemos rápido, sin sentirlo, sin vivirlo, sin decidir nada,... como si no hubiera pasado. Por qué no se respetan los cuerpos, que la naturaleza es sabia y que no hay que forzar nada.

Los siguientes días fueron duros. Alternado horas normales, con horas de malestar físico y mental. Pero lo viví como yo quise, en mi casa, poco a poco, esperando que mi cuerpo decidiera y dejando que la naturaleza hiciera. Acompañada de mi pareja, mi hija y de dos personas que había pasado por lo mismo que me dieron apoyo aunque en la distancia.

Lo viví como algo doloroso pero sanador. La pérdida me enseñó lo que son los pródromos, los cuales, no conocí en mi primer no-parto, las fases por las que pasa el cuerpo. Me sentí fuerte y segura de lo que estaba pasando. Vivir el proceso de manera natural, sin forzar, me ayudó a hacerme a la idea de que la vida que esperaba había terminado. Me ayudó a afrontar el duelo de manera pausada, sin prisas, sin batas blancas, sin medicación, sin instrumental, sin post operatorios desorientados.

Ya una vez decidieron por mí y me comí una inncesárea, pero esta vez tenía claro que no, nadie decidiría por mí.

Porqué no me ofrecieron esta opción en el hospital?? Porqué cuando lo propuse yo me trataron como si fuera una niña de 2 años?? Porqué  el objetivo es que todo pase rápido, sin vivirlo, sin sentirlo??

Cada una escribimos nuestra vida, tomemos nosotras el poder sobre ella y lo que sucede.



Algunos enlaces que os pueden ser útiles frente a una pérdida  gestacional o perinatal.
Libros: 'Las voces olvidadas', 'La cuna vacía'.

Si has pasado por una pérdida gestacional y te apetece compartirlo, o comentar algún detalle, será bienvenido.

Gracias.




4 comentarios:

  1. Almudena, siento tu pérdida.
    Recuerdo un día en La Cometa, que me lo comentaste x encima. Recuerdo mi incapacidad empática no por falta de interés ni mucho menos, sino por la suerte de no haberlo vivido en mis carnes.
    Ahora lo veo, por desgracia, muy distinto. Ahora sé lo que es pasar de la cima del mundo a la más profunda de las tristezas en un segundo. Tras ésas palabras, las mismas que las tuyas: NO TIENE LATIDO.
    Mi bebé se fue con 28 semanas. Me enteré el día q, como regalo de cumple, iba a hacerme la eco 3D y verle la carita...
    Pero la vida se truncó, y nuestro destino cambió radicalmente. Al contrario q tú, yo quería que todo pasara YA. Que me lo sacaran como fuera. Propuse sedación y cesárea, todo con tal de pasar página volando. Error........ Y menos mal que no me hicieron caso. Me indujeron y mientras pude "aceptar" mi nueva situación, elegir algunas cosas ( ver a mi bebé, cogerle, tener sus huellas....)Lo q viene siendo recibir a mi hijito, y despedirle como se merecía y no la locura que yo con mi estado de shock quería hacer.
    Hace un mes y 4 días que tendría q haber nacido. Sano, precioso y lleno de vida. Pero ya ves... Las cosas no salen siempre como deberían.
    Sólo espero ( y en ello ando desde donde puedo) que en todos los centros públicos haya protocolos correctos para abordar tanto abortos como pérdidas perinatales; y así ninguna familia se vea obligada a elegir algo que pueda pasarles factura el resto de su vida.

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    1. Esther, desde luego hasta que no se pasa por algo así es difícil conocer lo que puede suponer para unos padres, sobre todo para la mujer.

      La despedida que le diste a tu hijo fue muy bonita, y eso te ayudará a llevar mejor el duelo. Eres una mujer muy fuerte y se nota.

      Por mi parte, me niego a aceptar imposiciones de hospitales con paternalismos y desde sus miedos y desconocimientos. Las pérdidas, al igual que los nacimientos, deben ser respetados basados siempre en la evidencia científica.
      A nivel personal, no lo encontré, me hablaron desde su desconocimiento y siendo profesionales de la obstetricia me parece indignante...
      Ojalá esto cambie, y cualquier colaboración aunque sea pequeña ayudará a ello.

      Gracias por comentar el post.

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  2. Lo siento mucho, no puedo ponerme en tu lugar porque no he tenido ningún aborto (toco madera). Pero se me rompió el corazón al leer tu entrada.
    ¡Mucho ánimo!

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    Respuestas
    1. Hola, muchas gracias por el apoyo.
      Se agradece esa empatía, fueron y son momentos duros.
      Muchas mujeres me habéis manifestado el apoyo, gracias por esa sensibilidad.
      Un abrazo.

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