4 de agosto de 2016

Violencia Obstétrica


La violencia está a nuestro alrededor.
Más cerca de lo que creemos, está en diferentes grados y formas.
La que me ocupa en este post es la violencia obstétrica.
Yo la he sufrido en diferentes formas y grados.
No es fácil reconocerla.
Duele reconocerla, duele en el alma. Hay mujeres que prefieren pensar que no la han sufrido... son libres de ello... aunque quizá en mi relato reconozcan esa violencia.
No sólo es violencia lo físico, lo corporal... la violencia también puede ser psicológica y con buenas palabras... Omitiendo información sobre los procesos reproductivos, la fisiología del parto y nacimiento, y obviando la evidencia científica al respecto.

En mi vida reproductiva he tenido 3 embarazos y 2 hijas.
3 procesos de parto donde sólo me sentí realmente libre, en la pérdida de mi segundo embarazo y en el manejo expectante que hice de éste, quizá porque no tenía ningún miedo sobre el bebé (ya no había opciones), o porque el proceso me empoderó de tal manera, que nada podía hacerme pensar que los acontecimientos no surgían el curso normal.

El primer parto de mi hija fue una cesárea.
Cesárea innecesaria en el hospital Montepríncipe de Madrid.
La fábrica de césareas conocido desde hace años (le ha desvancado otros privados), y desconocido por mí.
Sufrí violencia obstétrica ya que omitieron información sobre el proceso del parto. Me indicaron una inducción por que pasé de la semana 40.... No me informaron que una de las consecuencias de inducir sin motivos de riesgo para la mamá o el bebé es que no sea el momento del nacimiento y esa inducción falle. Resultado: cesárea. 
Inducción donde me hablaron bien, no hubo insultos, no hubo maltrato físico ni verbal, no hubo malos modos. Pero hubo una práctica no indicada con un resultado nefasto. Durante la cesárea idem, no hubo maltrato físico, ni verbal, no me ignoraron, estaban pendientes de mi y mi bienestar (dentro de que estaba con una raja en la tripa), había silencio en el quirófano. Sacaron a mi hija la besé, varias veces, se la dieron a su padre.
Pero eso es violencia obstétrica.

El nacimiento de mi hija pequeña fue un parto vaginal.
Parto vaginal instrumental después de cesárea en el Hospital Torrejón de Madrid.
Uno de los hospitales más respetuosos de España, según este artículo.
Era mi segunda opción para el nacimiento de mi hija.
Nunca he hablado públicamente de ello, pero mi primera opción era mi casa. El mejor lugar. En casa no fue posible porque dejó de ser un parto de bajo riesgo, lo asumí aunque me dolió... lo asumí.
Sin entrar en más detalles, fue a mi segunda opción.
Me sometí a una ayudita-inducción necesaria, realizada correctamente por el equipo de matronas que me atendió ese día perfectamente. Acompañada por una matrona que intervino lo necesario, me apoyó y avisó a las ginecólogas en los momentos justos.
En el embarazo llevé el seguimiento en dicho hospital. En ese seguimiento coincidí en un par de ocasiones con ella, Belén Santa Cruz, la jefa de obstetricia y ginecología. Como persona responsable de dicho hospital, te esperas que sea la que defienda el proceso fisiológico del parto, que evitaría patologizar los embarazos y partos.... 
Pues no es así, sufrí violencia obstétrica por ella. Ella me habló correctamente, fue simpática incluso, pero no utilizó la evidencia científica para informarme, intentó anular mis decisiones con argumentos que no responden a la naturaleza humana, frases como 'si te pones de parto', 'hay mujeres que tenemos varias cesáreas y no pasa nada', ' 'sabía que tu parto iba a ir mal porque en la semana 41 y un feto grande era previsible'...
Frases desempoderantes como 'las embarazadas tenéis que confiar en nosotros' (error tenemos que confiar en nuestro cuerpo primero, y los/as sanitarios tienen que acompañar informando y normalizando los procesos para los que estamos preparadas naturalmente, sin buscar patologías antes de tiempo).
Podría seguir, pero ya hablé de cómo me trató en diferentes post, aquí los tenéis:

http://www.debebesyotrascosas.com/2015/07/demontando-al-hospital-de-torrejon-1.html
http://www.debebesyotrascosas.com/2015/08/desmontando-al-hospital-de-torrejon-2.html 
http://www.debebesyotrascosas.com/2016/01/desmontando-al-hospital-de-torrejon-3.html 

Hace poco le hicieron una entrevista y dijo alguna frase digna de destacar como que es posible parir en 'un entorno amigable'... yo no quiero un entorno amigable, quiero un entorno seguro, donde sienta que lo que está pasando es lo que fisiológicamente debe pasar, donde sienta que no me han engañado para estar ahí, donde no patologicen partos nuevos, por mochilas previas de partos anteriores que no afectan al actual....

STOP VIOLENCIA OBSTÉTRICA pero en todas sus formas, en todos sus grados, exijamos RESPETO PARA NOSOTRAS, NUESTROS BEBÉS Y EL PROCESO. Ojalá nuestras hijas no lo tengan que exigir, que lo tengan de manera normal.... ojalá!


Cuesta reconocerlo, porque duele, porque jode, porque no es justo, porque no lo merecemos ninguna, ni nuestros hijos/as, pero por nuestras hijas hay que decirlo, sin miedo, la infantilización de la mujer es violencia obstétrica, las inducciones (química o manualmente) innecesáreas son violencia obstétrica, las cesáreas innecesarias son violencia obstétrica, las cesáreas en soledad son violencia obstétrica, la separación mamá/bebé por rutina es violencia obstétrica...

La violencia obstétrica está ahí, es una lacra, nos afecta a todas y deberíamos hacerla pública. Yo pongo aquí mi granito de arena. No nos podemos conformar con un buen trato, con que haya respeto hacia nosotras. Se debe respetar de verdad: RESPETAR A LA MUJER Y RESPETAR EL PROCESO FISIOLOGÓGICO DEL PARTO/NACIMIENTO. De que sirve que nos hablen muy bien, sean hasta simpáticos, si nos omiten información, no siguen la evidencia cientítica y mediante sutiles presiones bien habladas se apropian de nuestros cuerpos. Que respeten nuestras decisiones pero que podamos decidir INFORMADAS EMPODERADAS, sin presiones, sin violencia sutil.


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