3 de octubre de 2016

Día horrible


El pasado viernes es un día de los que no olvidaré... Fue una tarde dura, muy dura, para mí y para mi hija.

Se me hace raro escribir este post, pero lo hago a modo de desahogo ya que lo que nos pasó, sólo lo sabe una amiga y mi marido.

Fui a recoger a mi hija al colegio. Teníamos una reunión de padres-madres, con lo cual estuvo jugando con sus amistades de clase durante media hora, salí la dejé unos minutos más, y luego la avisé de que ya quería que nos fuéramos, en 5´. Ella dijo que no, empezó a remolonear, yo le iba diciendo los minutos que iban quedando hasta que.. pasado los 5´ llegamos a 10´ . 
Le recordé que ya había pasado más tiempo aún, que llevaba jugando con sus amigas todo el día, y que el lunes las vería, pero que ya quedaba poca gente en el cole y que me quería ir a descansar... 

Pues empezó el enfado: patadas, que me callara, me gritaba... Yo templada le decía que entendía que se quisiera quedar pero que llevaba ya mucho tiempo (todo el día) y era el tiempo de irnos, gritaba que me callara... Lo siguiente fue encerrarse en el baño. La dejé y le dije a sus amigos/as que la dejaran, que respetaran que no quería hablar con ellos/as ni con nadie. Le dije que daba teta a su hermana y que cuando terminara nos iríamos... Pasó el tiempo de tomar teta y ella se asomó por la puerta, le dije que por favor saliera... me gritó de nuevo que me callara... Se volvió a encerrar.
Me acerqué a la puerta y le indique que: o salía ella, o yo abriría la puerta para que nos fuéramos... Pasaron un par de minutos y no salía.

Entré y ella salió corriendo. Se fue a un banco de al lado, estaba enfadada con tal rabia e ira que no daba crédito!! No entendía que podía estarla pasando... Le pedí que se levantara para irnos o que la llevaba en brazo y seguía gritándome que me callara...
Lo siguiente que hice fue ponerme a mi hija pequeña en la mochila y cogí en brazos a la mayor. En el momento en que la cogí empezó a gritar, llorar y pegarme como nunca. Horrible. Le preguntaba que qué le pasaba, que no era normal su estado, que me dijera qué podía hacer... Ella solo me gritaba, lloraba y pegaba. Lo siguiente que pasó fue que yo me puse a llorar igual que ella. Lloré como nunca. La llevaba en brazos al coche y las dos llorábamos. Nos vieron niños y niñas del colegio, y madres y padres, como nos íbamos llorando.

En ese momento ella me empezó a decir que lo sentía, yo solo lloraba.

Llegamos hasta el coche y todo el camino de vuelta a casa lo pasé llorando, sin hablar.
Lloraba de dolor (me dió muchas veces y muy fuerte), de miedo (estoy operada de la vista hace 3 semanas y pensé que me podía haber hecho algún traumatismo), de impotencia (de no saber solucionar la situación para que hubiera otro final), de frustración (mis intentos de arreglar la situación de manera tranquila e incondicional no funcionaron), de ira (me estaban pegando con todas sus fuerzas), de vergüenza (de la gente que me vio llorando como una magdalena ante un enfado tan grande de mi hija)... Horrible.

Al salir del coche, mi hija me seguía diciendo que lo sentía y no paramos de darnos besos y abrazos, de manera periódica a lo largo de la tarde. Yo los necesitaba más que nunca, pero ella mucho más. A día de hoy no sé porque pasó lo que pasó...

Esa tarde seguimos con lo planificado ir a la biblioteca a coger cuentos y luego habíamos quedado. Las ganas de hacer cosas y de salir se habían reducido a la mitad, pero no quería que se arruinara la tarde del viernes, pese a cómo había empezado.

Desde luego, no se si cómo lo gestioné-acompañé estuvo bien hecho, pero lo hice como sé y como me salió: sin pegar, sin fuerza, sin gritar, sin castigar (ni física ni emocionalmente), mostrándome con mis fortalezas (la física para llevar a dos niñas en brazos hasta el coche aprox 400m) y mis debilidades (rota de dolor al ver a mi hija en ese estado y yo rompiéndome con ella)




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